12 octubre 2006

Tertulia, 11 de octubre de 2006


Estuvimos: Fernando Díaz San Miguel, María Andrés, Marta Aliste, Mamen Somar, Josefa Sánchez Sousa, Luis Somoza, Inma Croche, Lorena Escudero, Cristina García-Camino. En torno al tema de la soledad compartida y las soledades multitudinarias que alguien sacó este es el poema de Charles Bukowsky que mencionamos...

a solas con todo el mundo

la carne cubre el hueso
y dentro le ponen
un cerebro ya veces un alma,
y las mujeres arrojan
jarrones contra las paredes
y los hombres beben
demasiado
y nadie encuentra al
otro
pero siguen
buscando
de cama
en cama.
la carne cubre
el hueso y la
carne busca
algo más que
carne.

no hay ningunaposibilidad:
estamos todos atrapados
por un destino
singular.
nadie encuentra jamás
al otro.

los tugurios se llenan
los vertederos se llenan
los manicomios se llenan
los hospitales se llenan
las tumbas se llenan

nada más
se llena.

Charles BUKOWSKY: Alone with everybody

05 octubre 2006

Tertulia, 5 de octubre de 2006

Primera sesión del curso en la que nos reunimos en la Biblioteca del Ateneo. Ya se sabe, unos días en la Sala de juntas otros aquí, pero rodeados de libros, que tampoco se está mal.
Paricipamos, como siempre (somos animales de costumbre), en sentido contrario a las agujas del reloj: Roxana Sánchez Seijas, Inma Croche, Marta Aliste, Lorena Escudero, que trae un álbum con sus fotografías, Luis Somoza, que lee Dios mío, Josefa Sánchez Sousa , Juanjo Mediavilla, María Andrés, bienvenida, Fernando Díaz San Miguel, Marisa San Millán, Julia, Celia Camareo y Patricia Bolaños.

30 septiembre 2006

Año XIV. Curso 2006-2007

El primer jueves de octubre, en este caso el día 5, como cada año, comenzamos el nuevo curso.
Ya podéis id pensando qué queréis leer para ir abriendo boca.
Empezamos con fuerza porque nos sigue el congreso anual que organiza el Ayuntamiento de Salamanca cada año, a cargo de Paqui Noguerol y Juan Antonio González Iglesias. Este año está invitado José Emilio Pacheco, con quien abrimos el número 5 de la revista.
El programa es el siguiente para el IX Encuentro de Poetas Iberoamericanos:

viernes, 6 de octubre
Salón de Recepciones del Ayto. de Salamanca 20:00 h
sábado, 7 de octubre
Teatro Liceo 12:00 h
Salón de Recepciones del Ayto. de Salamanca 20:00 h

Motor para empezar el curso con ánimo, casi todos merecen la pena. Pongo un enlace sobre todos aquellos de los que encuentro algo en la red, para que juzguéis vosotros mismos, que en literatura el lector, cada uno de ellos, tiene la verdad. En la hora de la verdad tengo ganas de veros a todos.

12 septiembre 2006

Sólo entonces


Yo quisiera conocerlo todo,
apreciar la verdad a simple vista,
despertar de este letargo
y completar los huecos
con todas las respuestas.
Quisiera entonces
y sólo entonces
seguir equivocándome.


Mamen Somar

11 septiembre 2006

Ventanales


Os dejo con una de mis fotos. Reconozco que no sé por qué pero me apasionan los ventanales, y este balcón tiene algo especial.

22 junio 2006

Tertulia, 22 de junio del 2006

En la terraza interior del Ateneo nos reunimos con las cervezas de siempre: Pepita Sánchez Sousa, Marisa San Millán, Lorena Escudero, Mª José Martín Gurrea, Roxana S. Seijás, Mamen Somar, Fernando Díaz San Miguel, Inma Croche, Marta Aliste y Juan José Mediavilla.

16 junio 2006

Tertulia, 15 de junio de 2006

Tertulia en la terraza interior del Ateneo, ahora que no anochece hasta las 10 de la noche.
Estuvimos: Josefa Sánchez Sousa, Marta Aliste, Fernando Díaz San Miguel, Luis Somoza, Marisa San Millán, Juan José Mediavilla, Marcial González Serrano y Roxana Sánchez Seijás.

Ya sólo quedan dos tertulia, el 22 y el 29 de junio, pero en octubre volvemos, eh?

23 mayo 2006

La poesía británica

Quizás la generalización no sea de lo más adecuada, dado que el tiempo no me da para leer todo cuanto quisiera leer en estos lares, pero durante estos ya casi tres años en Glasgow, con las horas pasadas rebuscando en bibliotecas varias, encuentro que la poesía Británica, la moderna, se encuentra en un aprieto. El poeta, como lo (re)conocemos en los países de habla hispana está aquí muerto, o al menos olvidado. Hay una constante batalla entre la novela de cabecera industrial acreditada y el poeta que quiere escribir unas palabras: la lucha es desigual. Casi todo poema que entra en competición o que existe en la memoria del bar con unas cuantas cervezas en el cuerpo está supetidado al ritual emergente de contar historias. Los poemas aquí son eso, una historia, una prosa, a la que se le cortan las frases y se la escalona para que parezca verso. Una descripción más que una perspectiva. Si a esto se le suma que entre poetas variados aquí existe la horrible pretensión de hacer la rimita fácil, a modo de chascarrillo, para que el lector haga una mueca sonriente, vamos listos. Palabras técnicas, imágenes inconexas, el poeta se ha transformado en un artesano de los artículos de diario en el underground. No es de extrañar que nadie lea poesía, y cuando digo nadie, digo nadie: no conozco a nadie, fuera de estudiantes de literatura inglesa, que lean poesía. Una lástima: todo es concepto, nada es lenguaje en estas tierras.
Me paseo por los escritos de Mae Bateman. Nada en el poema sirve sin el título. Recuerdo las discusiones de tertulia: ¿Qué es el título? El título del poema es la entrada al mismo. Pero no es el significado del poema. Cuando leo a la Mae, sin leer sus rebuscados títulos, no entiendo nada.
O Robert Crawford. Con sus sentencias sabor a metal, con sus rupturas inútiles. Con toda la mierda que nos deja.
De Edwin Morgan, celebrado autor, la rima más colegial que he leído desde hace tiempo: verso de diario debajo de la almohada de la treceañera. Sólo una vez me ha logrado cautivar, en su poema In Glasgow:

till morning lights
a silent cigarette
throw on your shirt
I lie staring yet
forget forget


Ni duda cabe: de esto cualquiera se olvida.

17 mayo 2006

Exorcismos

Exorcismos y Conjuros.
Para sacar los espíritus literarios malignos de adentro, para limpiarse de las necedades del escritor iluminado y poder ver con claridad la prosa delante de los ojos.
Como buen exorcista y desfacedor de diabólicos encantamientos, empiezo con el mío propio:

Octavio Paz. Un afrancesado sacerdote de la nueva religión de los conceptos en los que la deconstrucción lo significa todo. Después de los derrumbados ídolos de Marx y Freud, lo que se lleva ahora no es ni fumar opio ni esnifar cocaína, es el meterse dos dedos a la garganta para vomitar todas las palabras que nos desayunamos. La única con capacidad de regurgitarle es la Sor Juana, con la que tiene idilios trascendentales. En poesía, extraño brujo, amalgamador del haiku y la mística hindú, al que se le olvidó meter en la poción mágica los ojos de Huidobro, el polvo de cuerno de Espronceda y el testículo de Quevedo, y tan sólo le salió una sopa de verduras rancia con sabor a prosa escalonada. Jamás llegó andando al Zócalo, se quedó en San Ildefonso levantando un altar a Althusser y Derrida, junto al que danzó infinitamente rogando que los lectores de sus poemas pudiesen separar todo el trigo de la caca.

15 mayo 2006

Tertulia, 15 de mayo de 2006

Asistimos Sofía Montero, Marcial González Serrano, María Martín Benito, Marta Aliste, Marisa San Millán, Roxana S. Seijás, Juajo Mediavilla, Pepita Sánchez Sousa, Mamen Somar, Eva Mª Sánchez Martín y Fernando Díaz San Miguel.

04 mayo 2006

Tertulia, 4 de mayo de 2006

Contigo llegó el insomnio
y elamargo del limón.
Marta Aliste

Asistimos: Luis Somoza, Marisa San Miillán, Marta Aliste, Marcial González Serrano, Sofía Montero, Mª José Martín Gurréa, Lorena Escudero, Josefa Sánchez Sousa, María Martín Benito, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel, Eva Mª Sánchez Martín

23 abril 2006

C.P. Cavafis: Poemas


Las traducciones de Cavafis (Alejandría, 1863-1933), como las que de muchos autores se han realizado a lo largo de la historia, pueden hacer que cambie de manera radical la percepción que de ese autor tenemos. El poema es un todo, música, forma, sentido fondo y sinsentido, así en la traducción algo desaparece y mengua, de no haber una labor de suma en la interpretación que de los textos hace ese autor nuevo que es el traductor.

El primer desacuerdo en la traducción aparece en el nombre de Constantinos Petros Cavafis, que adopta todas las grafías, y siendo transliterado como Konstantinos Kavafis, Konstantino, Constantino, Cavafy o Kavaphes... Así, yo me quedo finalmente, para el castellano, con la grafía "C" con la que según Irigoyen le gustaba escribir su nombre en inglés al poeta. Aclarado esto que no deja de ser anecdótico, a mi modo de ver y tras manejar varias traducciones yo os recomiendo siempre la de Ramón Irigoyen, poeta y traductor también de grandes poetas griegos del siglo XX como Siquelianós, Seferis, Richos, Sajturis... Irigoyen consigue dar el ritmo y el tono que la poesía cavafiana requiere, y no se deja seducir por la verborrea de traductores como José María Álvarez (Ed. Hiperión) que extenúa intentando no dejar cabos sueltos en los versos y así, abandona la forma en pro del fondo.

Algo más que decir acerca de esta edición, la de Jose María Álvarez. Es importante que no os dejéis seducir por el hecho de que incluye 89 poemas no autorizados e "inconclusos", de Cavafis, verdadero obrero del verso que hasta sus últimos días corrigió y pulió hasta el detalle mínimo para situar el arte en su nivel más alto (prólogo de Irigoyen).

La obra canónica de Cavafis se compone de 154 poemas, esta edición de Hiperión, de traducción arrítmica, puede servir para aclarar ciertos matices de interpretación, pero siempre como edición auxiliar después de leer el poema en la versión de Ramón Irigoyen, que consigue transmitir esa música que muchas veces se pierde en el cambio de idioma, no olvidando que cada idioma lleva detrás un sistema de pensamiento.



Más información: http://es.wikipedia.org/wiki/Konstantinos_Kavafis

20 abril 2006

Tertulia, 20 de abril de 2006


Comenzamos algunos poemas de Alfonso Costafreda (Lérida, 1923-1974):

Apuntes de una vida, indicios
de otra, si alguien me lee acaso
en este espejo torpe
verá su propio rostro.
“Suicidios y otras muertes” (1974, póstumo)


Asistimos: María José, María Martín Benito, Luis Somoza, Mariano Flores (nos envía desde Francia un poema), Sofía Montero, Marisa San Millán, Marcial González Serrano, Josefa Sánchez Sousa, Roxana Sánchez Seijas, Fernando Díaz San Miguel, Eva Mª Sánchez Martín.

11 abril 2006

¿como quedamos para este jueves?

Hola Compas de tertulia, habíamos hablado de reunirnos este jueves para hacer la tertulia en un bar.Yo podría en principio quedar a cualquier hora de la tarde.¿Teneis idea de donde quedar?Yo propongo el Birdland, pero bueno, a lo mejor es un poco ruidoso, depende de como tengan la musica de alta,Saludos.Roxana.

06 abril 2006

Tertulia, 6 de abril de 2006

Voy a intentar dejar constancia de quienes y cómo participamos en la tertulia de cada jueves; un especie de "Diario de sesiones". Lo haré por orden aproximado de lectura.

Esta vez estuvimos: Juan José Mediavilla, Marisa, María Martín Benito, Roxana Sánchez Seijas, Marta Aliste Martín, Marcial, Luis Somoza, Josefa Sánchez Sousa, Fernando Díaz San Miguel, Inma Croche, Sofía Montero, Eva Mª Sánchez Martín y María José.

30 marzo 2006

Tertulia, 30 de marzo de 2006

Asistimos: Sofía Montero, Mamen Somar, María Andrés, Luis Somoza, Fernando Díaz, Patricia Bolaños, Inma Croche, Lorena Escudero, Pepita S. Sousa, Roxana S. Sejás, Mª José Martín Gurréa, Marcial González Serrano, Mariano Flores (Juan Marie) y Marisa San Millán.

23 marzo 2006

Tertulia, 23 de Marzo de 2006


Asistimos: Josefa Sánchez Sousa, María Martín Benito, María José Martín Gurréa, Luis Somoza, que lee un par de poemas de Resurrección, de Manuel Vilas, Eva Mª Sánchez Martín, Marisa San Millán, Lorena Escudero, Mamen Somar, Fernando Díaz San Miguel, Inma Croche, Sofía Montero

16 marzo 2006

Tertulia, 16 de marzo de 2006

Asistimos: Juanjo Mediavilla, Marisa San Millán, Mamen Somar, Marta Aliste, María Martín Benito, María José Martín Gurréa, Luis Somoza , Marcial González Serrano, Sofía Montero, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel, Patricia Bolaños, Josefa Sánchez Sousa, Lorena Escudero.

06 marzo 2006

Huidobro y Parra

El otro día Fernando en la tertulia comentó algo sobre Huidobro, sobre la antipoesía, no recuerdo exactamente porqué surgió la conversación. A mi me sonaban los nombres y no recordaba de que, pero ahora me doy cuenta de aparecen en el libro de Jodorosky que me estoy leyendo que se llama "Psicomagia" donde comenta como son estos autores los que le influyen, y como en la época en la que él era estudiante, en Chile todo estaba impregnado por la poesía. Si sabeís de algún libro para recomendarme de estos autores me decís.

03 marzo 2006

Tertulia, 3 de marzo de 2006

Asistimos: Sofía Montero, Marisa San Millán, Mamen Somar, Roxana Sánchez Seijas, María José Martin Gurréa, María Martín Benito, Luis Somoza, Fernando Díaz San Miguel, Inma Croche, Josefa Sánchez Sousa, Juan José Mediavilla

26 febrero 2006

Rafael Courtoisie: Estado sólido


Éste es el libro del que te hablé hace un par de semanas y que me recuerda en forma a algunos de los poemas de Patricia Bolaños, ya me diréis qué os parecen.

Estado sólido
VIII Premio Fundación Loewe
48 págs.
ISBN: 84-7522-346-X
Precio con IVA: 6 €

Rafael Courtoisie (Montevideo, 1958)
www.rafaelcourtoisie.blogspot.com
Poeta, narrador y ensayista, la crítica ha indicado su obra como ejemplo del abandono de los moldes estilísticos tradicionales y como testimonio de una época de fragmentaciones y discursos superpuestos.Courtoisie acompaña los códigos estéticos de inicio de siglo, exhibiendo una habilidad vertiginosa para moverse en varios registros y valerse de toda la simbología occidental, tensándola y resignificándola.Algunos críticos han observado su permanente intromisión en los terrenos reservados al conocimiento científico, violentando la precisión del lenguaje de la ciencia a favor de la plasticidad de la palabra poéticaParte de su obra ha sido traducida al inglés, francés, italiano y portugués.

25 febrero 2006

Cartas de cumpleaños, Ted Hughes


¿De donde vino la conversación el otro día acerca de Hughes y sus Poemas de Animales? No lo sé. Aquí os adjunto un artículo sobre su libro último, las Birthday Letters.

Comentario de Mariana Enriquez:

Cartas de cumpleaños se lee de una forma muy distinta si se conocen las biografías de Ted Hughes y Sylvia Plath. Sus seis años de matrimonio, la vida cotidiana de la pareja de poetas jóvenes, el amor, los celos, la desdicha y el terrible final de Sylvia cuando se suicidó en 1963 con el gas de su cocina. Después de la muerte de su esposa, Ted Hughes guardó un silencio absoluto sobre las circunstancias del fin de su matrimonio –había abandonado a Sylvia poco antes de su suicidio– y controló el uso y la publicación de los diarios de su esposa muerta, al punto que muchos lo acusaron de manipulador. Pero Hughes jamás reaccionó a las provocaciones, ni siquiera ante las protestas que ciertas organizaciones de mujeres realizaban cada vez que leía su propia poesía en público. Entretanto, se convirtió en uno de los poetas más importantes de Inglaterra –si no el más importante– hasta obtener el título honorífico de Poeta Laureado.

Su colega Seamus Heaney dijo alguna vez: “Ted Hughes está empalado en los cuernos de un dilema creativo: escribir directamente sobre aquello que tan desesperadamente necesita expresión puede ser visto como una explotación de algo sacrosanto; pero no escribir sobre ello debe sentirse como una abdicación de responsabilidades imaginativas y espirituales”.

Por fin, en 1998, poco antes de morir, Ted Hughes publicó Cartas de cumpleaños, la colección de poemas cuyo único tema es la vida y la muerte de la autora de Ariel y La campana de cristal. Como los poemas de Ariel de Plath, están dedicados a Frieda y Nicholas, hijos de la pareja. Y lo que Hughes tenía para decir era de una belleza pasmosa y una complejidad que destruyó todas las elucubraciones sobre la pareja de poetas más célebre del siglo XX. En un orden casi cronológico, Hughes le escribe a Sylvia con dolor, con enojo, con compasión, con madurez, con honestidad. Andrew Morton, el crítico del London Times, escribió: “Leer este libro es como sufrir la descarga de un rayo. Su poder, su fuerza, es a veces tierno, a veces humorístico, a veces angustiado y surge siempre de un presente quemante e inmóvil. Quienes pensaron que la reticencia de Hughes era una prueba de insensibilidad se darán cuenta inmediatamente de que los insensibles eran ellos. Estamos ante un libro escrito por alguien obsesionado, herido y que estuvo profundamente enamorado. Nunca se había visto nada parecido en literatura”.

Quizás el poema más famoso de Cartas de cumpleaños sea “18 Rugby Street”:

(...) Mientras caíamos
en un estruendo de alma tu cicatriz me contó
–como contraseña o nombre secreto–
cómo habías intentado matarte. Y oí
sin dejar ni un momento de besarte
como si lo susurrase una estrella serena
sobre la ciudad que giraba retumbando: Mantente lejos.

Una estrella cobarde. No recuerdo
como llegué de contrabando, enrollado a ti,
dentro de tu hotel. Allí estábamos.
Eras tan delgada y suave y ágil como un pez.
Eras un mundo nuevo. Mi nuevo mundo.
Así que esto es América, me maravillé.
¡Qué bella, qué hermosa es América!

La edición de Cartas de cumpleaños que se consigue a sólo 6 pesos en las librerías de calle Corrientes es bilingüe y la traducción de Luis Antonio de Villena es muy digna. A lo mejor está tan barato porque las páginas están pegadas y hace falta usar el cortapapeles. El trabajo vale la pena, porque cada página es una verdadera obra maestra.

23 febrero 2006

Año XIII. Curso 2005-2006

Stomach in, chest out, on your marks, get set, go.
PULP: Monday Morning


Un año tan bueno como cualquier otro para comenzar, o intentar, un nuevo espacio en el que hablar de literatura. Después de la reunión de hoy, como cada jueves a las ocho en el Ateneo de Salamanca, creo que a todos nos ha parecido una buena idea esta forma de encuentro que complementa a la de la tertulia tradicional, y en la que podemos colgar ideas, propuestas, cosas que hacemos y sobre las que queremos debatir, lecturas que queremos compartir con los otros, suma y sigue. A ver si nos animamos todos e intentamos dar a este sitio una forma que lo haga nuestro. En la reunión de hoy estuvimos:, Patricia Bolaños González, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel, María Martín Benito, Juan José Mediavilla, Sofía Montero, Eva Mª Sánchez Martín, Roxana Sánchez Seijas, Josefa Sánchez Sousa, Luis Somoza, Mamen Somar, María José

¡Moved ficha!

11 mayo 2004

Salamanca, plaza abierta

Artesanos de la palabra
Natàlia PLÁ

Hay veces que cuesta poner palabras. Y una, que tiene la impresión de haber crecido abrazada a ellas, y que por inconsciencia o por temeraridad, hace años que no renuncia a buscar su complicidad para que le ayuden a entender, a explicar, a decir el mundo y la vida, pues eso, que a esa una que soy yo, hoy le cuesta poner palabras.

¿Qué palabras usar para hablar de los artesanos de la palabra?

Salamanca es una ciudad de letras. Se respira en el aire, se tropieza en las piedras, se intuye en las cafeterías y se constata en la historia y los papeles. Hay algo en el ambiente que hace comprender por qué a tantos les ha despertado más que el deseo, la necesidad de poner por escrito lo que se vive. Porque el poeta no elige su oficio, sino que da la impresión de que es elegido por él.

«[...] Algún día saldré por esa boca, llegaré hasta ti.
Soy un terco invento de mí mismoque no pierde la fe.
Te diré las palabras, en toda su pureza.»
(de «Nada diré de mí», Fernando Díaz San Miguel)
Los viernes, a eso de las ocho de la tarde, van acercándose al Ateneo de Salamanca los componentes del «taller tertulia de literatura atril». El que asiste es esperado, porque se conocen y saben que, aunque la asistencia no sea demasiado estable, se forma parte del grupo por el hecho de tener algo de poeta y querer compartirlo. Denuncian indulgentemente –sonrientes y cómplices– que el desamor engrosa sus filas. Da la impresión de que su vocación de escribientes les hace sentirse cercanos, quizás algo amigos.
«[...] Ocultar mi paradero y dividirme ante todo,
renegar mi situación
ser un simple doble hombre.»
(Jorge Pascual)
Este taller tertulia comenzó en 1993. Más de diez años, pues, de existencia le dan cierta autoridad en un lugar donde el constante trasiego de gentes dificulta a veces la continuidad de las iniciativas. Sin embargo, un número suficiente de gente de la propia ciudad quizás es la garantía de una permanencia de la que los «transeúntes» pueden aprovecharse al mismo tiempo que enriquecer al grupo. A lo largo de estos años, gente de toda España y de Latinoamérica, principalmente, han aportado sus versos y sus opiniones sobre el trabajo de los demás. Ello se refleja en la revista que publican con el mismo nombre que el taller, y en la colección «Gárgola de poesía». Para editarlo, reciben la ayuda de la Junta de Castilla y León o de la Obra Social de Caja Duero. Porque, ya saben, como me dice Fernando Díaz, su actual responsable, todo el mundo dice que le gustan «estas cosas», pero son pocos, muy pocos, los que las compran. A pesar de ello, da la impresión de que ellos se sienten ricos: ¡tienen sus palabras! Y se tienen a sí mismos, porque se son fieles. (¡Ah! Son de su tiempo, también tienen web –www.revistaatril.com–, por si alguien quiere navegar con versos.)

«[...] No los malgastes, no, querida amiga,
sólo un deseo: déjame volar
a las moradas de tu ardiente pecho
cual cándida paloma de afecto y amistad. [...]»
(Luis Miguel Gómez Garrido)

Les pido permiso para grabar sus poemas. Asienten sin problemas. Están dispuestos a dejarse oír por quien quiera escuchar. Pero, debaten en un momento de la tarde, la poesía siempre es minoritaria. Lo dicen con mezcla de resignación y orgullo. Ojalá fueran más los capaces de leerla, pero «para ello hace falta cierta capacidad de análisis», algo de lo que nuestras sociedades andan escasas. Y ellos no quieren venderse, aunque suponga seguir siendo minoritarios.

«[...] Y meterme en el fondo del saco
para buscarme a ciegas
tanteando los márgenes del vértigo.
Dejar al pájaro batir sus alas de locura
y picotear el tuero de locura
y no atender al canto que alentara a Ofelia hasta las aguas.»
(Enedina Iglesias)
De esa discusión uno deduce que cada uno de los allí presentes va haciendo un camino que es sólo suyo: cada uno tiene sus fidelidades, cada uno madura en una dirección. Pienso que no debe ser malo que no sea la misma. Si algo tiene la poesía, es ser la acompañante perfecta para las intimidades –solas o acompañadas–. Y la intimidad de cada persona es diferente. Los corazones y las mentes vibran por temas, estilos y tonos distintos. Y si, como decíamos, de algún modo el escritor es tomado por la escritura, habrá que serle fiel cuando vaya variando su trazado. Raúl Vacas, uno de los veteranos, constata esa evolución en sí mismo ahora que ve reeditarse un libro suyo, Proceso de amor. Es consciente de que en cada momento ha accedido a públicos distintos y su mirada expresa al decirlo esa neutralidad de quien no elige al interlocutor, sino que lo encuentra por el camino de la sinceridad consigo mismo.

«No sé qué más hacer para volver atrás,
para que tiemblen otra vez tus labios con los míos
después de tantos chicles, de tantos sellos y distancias.
No sé qué hacer para tener tu boca cerca,
para brindar tu amor, para ordeñar tus labios.
No sé qué más hacer cuando te marchas lejos
y mi dolor azul se llena de cerillas.»
(«Yogur de mí», Raúl Vacas)

Por esa necesidad de ser libres a la hora de enfrentar los propios retos y responder a las expectativas personales, la dimensión más conjunta de taller se ha perdido un poco en estos años. Sólo un poco, porque lo que han dejado de proponerse es escribir sobre un tema acordado: les incomoda, les fuerza y les hace sentirse menos auténticos. Pero mantienen el trabajo de comentarse los poemas que cada uno decide leer aquella tarde. («¡Lo peor que puede sucederte es que nadie diga nada, porque eso quiere decir que no les ha gustado en absoluto!»)
«[...] Bajen al pueblo, señores
bájense de la soberbia,
que sólo sois una brizna
nada más que el pueblo tiene.
Luchen ustedes solitos.
El que no gane, que pierda.
que yo lo parí, señores,
nada más pá cosas buenas.»
(de «Amor y coraje», Josefa Sánchez Sousa)
Caligrafías completamente distintas (también algunas en ordenador) aparecen de cuadernos, de carpetas, o de un bolsillo. Se escuchan con la decisión de ser críticos y el deseo de no herir. Saben por propia experiencia que el poeta abre una parte de sus entrañas y con eso hay que tener mucho cuidado. Quizás no todos los versos sean de gran calidad – sería una ligereza mía juzgarlo–, pero lo son los sentimientos que los motivan y las personas a quienes pertenecen, y merecen el mayor de los respetos por tener la valentía de desnudar un poco de su alma ante un público atento.
«[...] Despertaré, viviré,
amaré, reiré, soñaré...
Ya estoy soñando. [...]»
(de «El trance o la vida», Ana María Mesonero Pérez)
Son de edades y de estilos literarios bien distintos. Algunos apenas van empezando en esta aventura, otros lo disfrutan con la fruición de quien ya ha terminado su vida laboral y se atreve a dedicar su tiempo a ese otro oficio siempre acariciado. A su alrededor, algunas presencias determinadas a no abandonar a esta compañera sin la que no conciben su vida. Bromean entre sí acerca de la influencias que unos y otros ejercen entre ellos o, ya más serios, sobre los grandes autores que les resultan cercanos y a quienes nombran con ese tono de los que saben apreciar lo que es tener maestros.
«De la última claridad emerge
el delicado rostro de una muchacha
sobre el rocío de los prados
como un limbo de luz,
la nada en reposo
la maravilla quieta.»
(Maribel Domínguez)
No se crean. Eso de escribir no es tan ligero como parece. Ellos lo dicen: es duro oficio el de poeta, hurgando entre las palabras y los ritmos para que se adecúen a sensaciones, sentimientos e ideas. No se crean, se lo dice alguien que anda hace rato buscando palabras que se adecúen a ellos.