
Yo quisiera conocerlo todo,
apreciar la verdad a simple vista,
despertar de este letargo
y completar los huecos
con todas las respuestas.
Quisiera entonces
y sólo entonces
seguir equivocándome.
Mamen Somar
Octavio Paz. Un afrancesado sacerdote de la nueva religión de los conceptos en los que la deconstrucción lo significa todo. Después de los derrumbados ídolos de Marx y Freud, lo que se lleva ahora no es ni fumar opio ni esnifar cocaína, es el meterse dos dedos a la garganta para vomitar todas las palabras que nos desayunamos. La única con capacidad de regurgitarle es la Sor Juana, con la que tiene idilios trascendentales. En poesía, extraño brujo, amalgamador del haiku y la mística hindú, al que se le olvidó meter en la poción mágica los ojos de Huidobro, el polvo de cuerno de Espronceda y el testículo de Quevedo, y tan sólo le salió una sopa de verduras rancia con sabor a prosa escalonada. Jamás llegó andando al Zócalo, se quedó en San Ildefonso levantando un altar a Althusser y Derrida, junto al que danzó infinitamente rogando que los lectores de sus poemas pudiesen separar todo el trigo de la caca.
Contigo llegó el insomnio
y elamargo del limón.
Marta Aliste
Asistimos: Luis Somoza, Marisa San Miillán, Marta Aliste, Marcial González Serrano, Sofía Montero, Mª José Martín Gurréa, Lorena Escudero, Josefa Sánchez Sousa, María Martín Benito, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel, Eva Mª Sánchez Martín





Un año tan bueno como cualquier otro para comenzar, o intentar, un nuevo espacio en el que hablar de literatura. Después de la reunión de hoy, como cada jueves a las ocho en el Ateneo de Salamanca, creo que a todos nos ha parecido una buena idea esta forma de encuentro que complementa a la de la tertulia tradicional, y en la que podemos colgar ideas, propuestas, cosas que hacemos y sobre las que queremos debatir, lecturas que queremos compartir con los otros, suma y sigue. A ver si nos animamos todos e intentamos dar a este sitio una forma que lo haga nuestro. En la reunión de hoy estuvimos:, Patricia Bolaños González, Inma Croche, Fernando Díaz San Miguel, María Martín Benito, Juan José Mediavilla, Sofía Montero, Eva Mª Sánchez Martín, Roxana Sánchez Seijas, Josefa Sánchez Sousa, Luis Somoza, Mamen Somar, María José
¡Moved ficha!
Artesanos de la palabra«[...] Algún día saldré por esa boca, llegaré hasta ti.
Soy un terco invento de mí mismoque no pierde la fe.
Te diré las palabras, en toda su pureza.»
(de «Nada diré de mí», Fernando Díaz San Miguel)
«[...] Ocultar mi paradero y dividirme ante todo,Este taller tertulia comenzó en 1993. Más de diez años, pues, de existencia le dan cierta autoridad en un lugar donde el constante trasiego de gentes dificulta a veces la continuidad de las iniciativas. Sin embargo, un número suficiente de gente de la propia ciudad quizás es la garantía de una permanencia de la que los «transeúntes» pueden aprovecharse al mismo tiempo que enriquecer al grupo. A lo largo de estos años, gente de toda España y de Latinoamérica, principalmente, han aportado sus versos y sus opiniones sobre el trabajo de los demás. Ello se refleja en la revista que publican con el mismo nombre que el taller, y en la colección «Gárgola de poesía». Para editarlo, reciben la ayuda de la Junta de Castilla y León o de la Obra Social de Caja Duero. Porque, ya saben, como me dice Fernando Díaz, su actual responsable, todo el mundo dice que le gustan «estas cosas», pero son pocos, muy pocos, los que las compran. A pesar de ello, da la impresión de que ellos se sienten ricos: ¡tienen sus palabras! Y se tienen a sí mismos, porque se son fieles. (¡Ah! Son de su tiempo, también tienen web –www.revistaatril.com–, por si alguien quiere navegar con versos.)
renegar mi situación
ser un simple doble hombre.»
(Jorge Pascual)
«[...] No los malgastes, no, querida amiga,
sólo un deseo: déjame volar
a las moradas de tu ardiente pecho
cual cándida paloma de afecto y amistad. [...]»
(Luis Miguel Gómez Garrido)
«[...] Y meterme en el fondo del saco
para buscarme a ciegas
tanteando los márgenes del vértigo.
Dejar al pájaro batir sus alas de locura
y picotear el tuero de locura
y no atender al canto que alentara a Ofelia hasta las aguas.»(Enedina Iglesias)
«No sé qué más hacer para volver atrás,
para que tiemblen otra vez tus labios con los míos
después de tantos chicles, de tantos sellos y distancias.
No sé qué hacer para tener tu boca cerca,
para brindar tu amor, para ordeñar tus labios.
No sé qué más hacer cuando te marchas lejos
y mi dolor azul se llena de cerillas.»
(«Yogur de mí», Raúl Vacas)
Caligrafías completamente distintas (también algunas en ordenador) aparecen de cuadernos, de carpetas, o de un bolsillo. Se escuchan con la decisión de ser críticos y el deseo de no herir. Saben por propia experiencia que el poeta abre una parte de sus entrañas y con eso hay que tener mucho cuidado. Quizás no todos los versos sean de gran calidad – sería una ligereza mía juzgarlo–, pero lo son los sentimientos que los motivan y las personas a quienes pertenecen, y merecen el mayor de los respetos por tener la valentía de desnudar un poco de su alma ante un público atento.«[...] Bajen al pueblo, señores
bájense de la soberbia,
que sólo sois una brizna
nada más que el pueblo tiene.
Luchen ustedes solitos.
El que no gane, que pierda.
que yo lo parí, señores,
nada más pá cosas buenas.»
(de «Amor y coraje», Josefa Sánchez Sousa)
«[...] Despertaré, viviré,
amaré, reiré, soñaré...
Ya estoy soñando. [...]»
(de «El trance o la vida», Ana María Mesonero Pérez)
«De la última claridad emergeNo se crean. Eso de escribir no es tan ligero como parece. Ellos lo dicen: es duro oficio el de poeta, hurgando entre las palabras y los ritmos para que se adecúen a sensaciones, sentimientos e ideas. No se crean, se lo dice alguien que anda hace rato buscando palabras que se adecúen a ellos.
el delicado rostro de una muchacha
sobre el rocío de los prados
como un limbo de luz,
la nada en reposo
la maravilla quieta.»
(Maribel Domínguez)